Las declaraciones de un funcionario del gobierno de Catamarca mostraron posiciones enfrentadas dentro del bloque del NOA ante la polémica “ley del mosto”. Se conoció ayer que el ministro de Producción catamarqueño, Raúl Chico, aseguró que la administración de Lucía Corpacci ha otorgado un “amplio apoyo” al proyecto de modificación de la Ley de Impuestos Internos que impulsan los distritos vitivinícolas, lo que marcó una postura contraria a la de otras provincias azucareras de la región, en especial, Tucumán.
La norma es impulsada por San Juan y Mendoza y a través de ese instrumento legal, se apunta a que los fabricantes de bebidas no alcohólicas, gaseosas o no, incorporen en su proceso industrial a los jugos naturales (el mosto de la uva y de la manzana) para endulzar sus productos. La medida fue rechazada por las provincias azucareras, al argumentar un posible impacto negativo en la actividad que es sostén de sus economías.
Chico expresó la postura en el encuentro con los distritos productores de uva y sus derivados, en la ciudad de San Juan. “La iniciativa tiene como objetivo involucrar a más de 2.000 productores y generar 3.700 nuevos puestos de trabajo”, precisó. El diputado por Catamarca (FPV), Néstor Tomassi, también brindó su respaldo a la iniciativa, según consignó la agencia Télam.
Según Télam, en el encuentro participaron funcionarios de Salta, Mendoza, La Rioja y Tucumán y la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar), organización que defendió la iniciativa cuyana que fija rebajas impositivas a los fabricantes de gaseosas que utilicen jugos de frutos para endulzar sus bebidas.
La Coviar informó que la “Ley de Edulcoración” recibió el espaldarazo de diputados y legisladores, de los ministros de producción catamarqueño, La Rioja, Mendoza y San Juan, del presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura, Guillermo García, y el titular de la Comisión de Agricultura de la Cámara Baja, el formoseño Luis Basterra, autor del texto original de la modificación del artículo 26 de la Ley 24.674.
El proyecto inicial contempló una suba de las alícuotas, de un 8% a un 28%, para las bebidas analcohólicas que se elaboran con endulzantes artificiales o naturales. Se redujo, al mismo tiempo, el 90% (de un 4% a un 2,8%) cuando se utilice 10% o más de jugos o zumo de frutas -filtrados o no-, provenientes del mismo género botánico del sabor, sobre cuya base se vende el producto a través de su rotulado.
El texto fue reformado luego a favor de la producción de uva. Ante las críticas de Tucumán y otras provincias azucareras, hubo una reforma más y se redujo el porcentaje de 28% a 18%, cuando las bebidas usen entre 5% y 9% jugo de fruta y un mínimo de 75% de azúcar. El Ejecutivo tucumano calificó de “mínimo” el retoque.